Cúranos, Señor, de nuestra ceguera

(Dijo Abraham al pobre Lázaro)
Tenéis a don Bosco vivo,
muchos santos y profetas,
excelentes misioneros,
mártires en las cunetas,
educadores sin cuento,
muchos “don Rúa” y ascetas.
¿Milagros, al día?… ¡Cientos,
Hasta se pierde la cuenta…!

¿Para qué tenéis los ojos
Si en vuestros patios y Cepros,
suburbios, cárceles, aulas,
oratorios y colegios…
no veis Savios ni Magones
y tantos que pueden serlo?

A los que no tienen ojos,
Les he dado mucho ingenio,
Intuición y fantasía…
Os he regalado un huerto,
Con flores, frutos ….¡y espinas!
Las espinas son recuerdo,
Recuerdo de mis espinas,
Del amor que siempre os tuve,
Que no hay amor sin heridas,
Del amor que siempre os tengo.
¡Nunca hay huerto sin espinas!

Autor: Alfonso Francia

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